
Añade un aperitivo spritz para cada plan, de jueves a domingo
10 julio, 2026

En España el fin de semana no empieza el viernes por la tarde, empieza el jueves, cuando alguien escribe en el grupo aquello de a ver si hacemos algo. A partir de ahí se encadenan los mejores planes de la semana, y cada uno pide una copa distinta. El aperitivo spritz se ha convertido en el comodín de todos ellos porque cambia de registro según la hora y la compañía. Esta guía recorre el fin de semana completo, plan a plan, con todo lo necesario para que salgan bien.
Jueves, el afterwork que enciende el fin de semana
El plan nace solo. Son las seis, la oficina se apaga y el grupo lleva tres días de trabajo intenso. De hecho, la clave del afterwork no es el sitio más bonito, es el primero con mesa libre y algo de sombra, porque lo que importa es sentarse antes de que alguien se arrepienta. Aquí la copa correcta es amarga y ligera, y no por capricho. El amargor despierta el apetito y la cabeza después de ocho horas de pantalla, justo lo contrario que una cerveza de más o un cóctel serio. Pide un spritz, algo salado para el centro de la mesa y una norma no escrita que conviene respetar. El jueves, una copa larga mejor que dos cortas, que el viernes se trabaja y el plan era desconectar, no descarrilar.
Viernes, la hora dorada se disfruta despacio
El viernes pide algo más pausado, un plan de azotea, balcón o terraza mirando al oeste. Aquí encaja la copa más elegante de la familia, un Citrus spritz. Y si prefieres no ejercer de coctelero, el Floral Spritz de Lolea juega en este mismo registro, con naranja sanguina y azahar ya equilibrados en la botella. Con eso y el sol cayendo, el plan se defiende solo. La manera de acabar el día, es algo que os queda descubrir a vosotros.
Sábado, tardeo de terraza con los tuyos
El sábado es el día del tardeo, ese invento tan nuestro de empezar a las cinco lo que otros países empiezan a las nueve. Si el plan es en casa o en el patio, conviene echar cuentas antes de que llegue nadie. Una botella de 75 cl da para unas cuatro copas, así que para seis personas calcula dos botellas, y prepara el doble de hielo del que crees necesitar, en cubos grandes, que se derriten despacio y no diluyen la bebida. La única regla del tardeo bien hecho es que nadie mira el reloj. El plan termina cuando se termina la conversación.
El kit del tardeo que nunca falla
Para que la tarde ruede sola, conviene tener esto preparado antes de que suene el timbre.
- Una baraja o un juego de mesa rápido, de los de partidas cortas, que se dejan y se retoman entre ronda y ronda sin que nadie se enfade.
- La lista de música hecha entre todos unos días antes, en colaborativo, a un volumen que no obligue a gritar.
- Picoteo que aguante horas al aire libre, jamón, anchoas, queso curado y algo de encurtidos, nada que sufra con el calor.
- Una nevera portátil con hielo aparte si el plan es de patio o azotea, para no peregrinar a la cocina cada diez minutos.
- Unas latas de Lolea Nº1 en frío, el tinto frizzante ligero de la casa, para recibir con copa en mano a los que siempre llegan tarde.
Domingo, un brunch que despide el fin de semana
El domingo el cuerpo pide empezar tarde y sin reloj. Mesa con fruta fresca, algo dulce, huevos si hay hambre de verdad y café que se enfría porque la conversación manda. A mediodía la graduación importa más que nunca, y por eso la copa del brunch debe ser la más ligera del fin de semana. Ahí brilla el apple spritz, la variante que cambia el amargor por el punto verde y ácido de la manzana. El truco del anfitrión es servir en jarra preparada antes de que lleguen los invitados, con la fruta ya laminada, y añadir el hielo copa a copa en el último momento. Así el primero y el último brindis saben igual de frescos, y tú desayunas sentado en vez de trabajando de camarero.
Antes de guardar la copa, quédate con esto
Si algo cuenta este recorrido es que la copa no se elige mirando la carta, se elige mirando el plan. El amargor funciona cuando el día termina y hay que despertar el apetito. La fruta y la ligereza mandan cuando el sol está alto. Las cantidades se calculan antes de que suene el timbre, cuatro copas por botella y hielo doble, y los gestos pequeños, la copa helada, la menta palmeada, la jarra lista, separan un plan correcto de uno que se recuerda.
Para ponerlo aún más fácil, esta es la guía rápida del fin de semana con la gama de Lolea, la casa que nació bordando la sangría premium y hoy también firma su spritz con botánicos mediterráneos.
| El plan | Para picar | La botella de Lolea |
|---|---|---|
| Jueves, afterwork | Aceitunas, almendras saladas, chips | Lolea Citrus Spritz, con bergamota y albahaca |
| Viernes, hora dorada | Burrata, quesos suaves, fresas | Lolea Floral Spritz, con naranja sanguina y azahar |
| Sábado, tardeo | Jamón, anchoas, queso curado | Lolea Nº1, tinto frizzante ligero, también en lata |
| Domingo, brunch | Fruta fresca, bizcocho de limón, huevos | Lolea Nº3 Brut, con flor de saúco y manzana silvestre |
Porque los planes se olvidan, la gente no
Dentro de unos años nadie recordará qué copa llevaba en la mano aquel sábado de terraza. Recordará quién estaba, de qué se rio y por qué nadie quiso irse el primero. Esa es la verdadera medida de un buen plan, y la única que importa. La copa solo tiene un trabajo, hacer que el momento dure un poco más.
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