
Qué es el spritz, dos siglos de historia en una copa naranja
31 julio, 2026

Hubo un tiempo en que el spritz no era una bebida de moda, sino un arreglo improvisado. Soldados austriacos diluían con agua unos vinos del Véneto que les parecían demasiado fuertes. Dos siglos después, esa misma copa naranja preside las terrazas en todo el mundo. Entender qué es el spritz es comprender cómo un gesto práctico terminó siendo un ritual. Y, de paso, descubrir que el spritz auténtico ni siquiera es de color naranja.
Qué es el spritz, la bebida que sabe a media tarde
El spritz es un aperitivo de baja graduación que mezcla vino espumoso, un licor amargo y un chorro de agua con gas, servido con hielo y un cítrico. Nada más, y ahí está su gracia. No busca impresionar, busca acompañar.
Lo que distingue el spritz de otras bebidas es el equilibrio. El amargor del aperitivo se apoya en el dulzor del espumoso, la burbuja lo aligera y el hielo lo mantiene fresco de la primera copa a la última. Por eso una bebida spritz entra fácil incluso a quien nunca pide cócteles. Sabe más a tarde de terraza que a alcohol.
De un truco de soldados austriacos a la bebida de las terrazas
La historia, para saber qué es el spritz, arranca hacia 1800 con las tropas del Imperio austrohúngaro ocupando el Véneto y la Lombardía. Los vinos locales les resultaban demasiado intensos, así que los diluían con agua. A ese gesto lo llamaban spritzen, que en alemán significa salpicar, y el nombre se quedó pegado para siempre. Cuando el sifón se popularizó durante el siglo XIX, el agua sola dejó paso al agua con gas, y el spritz ganó su chispa.
El salto a cóctel llegó entre los años veinte y treinta, con dos ciudades que aún hoy se disputan la paternidad. En Padua, los hermanos Barbieri presentaron Aperol en la Feria de 1919. En Venecia nació Select un año después, en 1920. Cada ciudad defendió su amargo, y de esa rivalidad salió el spritz tal y como lo conocemos.
Dato curioso. El spritz que toman los venecianos no es naranja, es rojo. Se prepara con Select y se corona con una aceituna verde en lugar de una rodaja de naranja. En las calles de Venecia el rey sigue siendo el Select, aunque el mundo entero se rindiera al Aperol.
El reconocimiento oficial tardó en llegar. Hasta 2011 la coctelería internacional no lo incluyó en su lista, y lo hizo con el nombre de spritz veneciano. Para entonces, el Aperol Spritz y su naranja luminoso ya se habían convertido en la versión global, la que casi todos imaginamos al preguntarnos qué es el spritz.
Aperol, Select o Campari, por qué no todos los spritz saben igual
La base del spritz casi nunca cambia, vino espumoso y burbuja. Lo que decide el carácter de la copa es el aperitivo amargo que elijas. Estos son los tres clásicos y en qué se diferencian de verdad.
| Aperitivo | Ciudad y año | Color en la copa | Amargor | Cómo se decora |
|---|---|---|---|---|
| Aperol | Padua, 1919 | Naranja luminoso | Suave y dulce | Rodaja de naranja |
| Select | Venecia, 1920 | Rojo intenso | Más amargo y complejo | Aceituna verde |
| Campari | Novara, 1860 | Rojo profundo | El más contundente | Naranja o pomelo |
La elección no es un detalle menor. Un spritz con Aperol es la puerta de entrada, dulce y fácil. Uno con Select tiene más fondo y sorprende a quien creía conocer la bebida. Y el de Campari se reserva para quien ya disfruta del amargor sin rodeos.
Cómo se sirve un buen spritz y cuándo apetece
Un buen spritz se juega en los detalles. Se sirve en copa de vino ancha, no en vaso alto, porque el aroma necesita espacio para abrirse. El hielo, abundante y en cubos grandes, se derrite despacio y no agua la bebida. La proporción más extendida es la regla 3-2-1, tres partes de espumoso, dos de aperitivo y un chorro de soda, aunque cada bar la ajusta a su gusto.
En cuanto al momento, el spritz nació para la hora del aperitivo y ahí sigue mandando. Con una graduación que suele rondar los 8 a 11 grados, pesa mucho menos que un gin-tonic o un negroni. Por eso encaja tan bien con el tardeo mediterráneo, esa tarde larga de terraza, algo para picar y sin prisa por llegar a ningún sitio.
El spritz mediterráneo, la última vuelta de una vieja historia
Cada época ha reescrito el spritz a su manera. Los austriacos lo inventaron sin querer, los italianos lo tiñeron de naranja y hoy el sur de Europa lo reinterpreta con sus propios botánicos. Es la misma bebida de siempre, adaptándose otra vez al lugar donde llega.
En esa línea se mueve la gama Citrus Spritz de Lolea, que traslada la lógica del aperitivo veneciano a un registro mediterráneo, con vino espumoso, botánicos como la bergamota, la albahaca o el azahar y una graduación ligera en torno al 8 por ciento. Doscientos años después de aquellos soldados y su jarra de agua, el spritz sigue haciendo lo que mejor sabe, refrescar una tarde y sentar a la gente a compartirla.
